Vallesa de Mandor, Ana y Nacho

Desde el día de su pedida de mano, pasaron once meses de preparativos llenos de ilusión y entusiasmo. La pareja coincidió en querer una boda muy cuidada en la que todo estuviera pensado hasta el más mínimo detalle.

Es muy importante realizar un trabajo previo, una investigación de mercado y tener claro qué tipo de proveedor buscas. Tal y como la propia Ana me comentó, “qué importante es elegir bien y saber que has elegido a los mejores para que te acompañen en tu día”.  El resultado de esta elección, al final, es el reflejo de lo mucho que disfruta la pareja ese día.

Ana y Nacho celebraron una ceremonia religiosa en la Parroquia del Santo Ángel Custodio. La Parroquia estaba preciosa para la ocasión decorada con flores por Alternatives Florals.

Celebraron una ceremonia muy familiar que contó con la colaboración del Coro de la Iglesia del Rosario. Tener música en directo siempre es un plus y, en este caso, no hubo ninguna duda.

El primero en llegar al altar fue Nacho acompañado por su madre, la madrina. Nacho lució un chaqué en color azul marino y complementos de la firma Knack Men, que combinó con una camisa de Hugo Boss.

Más tarde llegó el momento de la entrada de la novia. Ana entro cogida del brazo de su padre. Llevó un vestido de Rosa Clará con velo de Aleste Atelier, que combinó con unos zapatos de Solepiel. La fantástica Eva Rozalén fue quien la maquilló, y Julia Román se encargó de su peinado con un tocado de Alial Millinery.

Una vez finalizada la ceremonia, la pareja se trasladó junto a sus invitados de boda hacia el banquete. El lugar escogido fue una majestuosa finca construida en el siglo XVIII, La Vallesa de Mandor. Un espacio espectacular de Gourmet Catering & Espacios, que se encuentra rodeado de naranjos y jardines que, años atrás, sirvieron de alojamiento a distintas personalidades reconocidas.

La Vallesa de Mandor únicamente ofrece la posibilidad de celebrar una boda al día, bien sea de mañana o de tarde, por lo que la máxima personalización está asegurada.

Dentro de la masía podemos encontrar diferentes espacios donde se pueden realizar banquetes, tanto en interior como en exterior.

Ana y Nacho decidieron celebrar su cóctel en los jardines exteriores para, posteriormente, pasar al interior a celebrar su banquete de boda. Lo cierto es que la finca estaba exquisita con la decoración floral que preparó Atelier de la Flor para la ocasión.

De todo lo relacionado con el tema de la sonorización, se encargó Alkilaudio.

En definitiva, la de Ana y Nacho fue una boda para el recuerdo. Rieron, soltaron alguna lagrimita (de felicidad, claro), bailaron… En definitiva, ¡disfrutaron muchísimo de su día junto a sus familiares y amigos!

Aquí podéis ver todo el reportaje fotográfico de su día. Por mi parte, solo me queda agradecerles la confianza depositada en mí y desearles toda la felicidad del mundo. 

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